Titular noticias

Las alergias alimentarias: causas y terapia GAPS

Lunes 17 Junio 2013

Las alergias e intolerancias alimentarias son cada vez más extendidas entre la población, sobretodo en la infancia, y puede llegar a ser un grave problema para la vida familiar y escolar del niño, sobretodo si la reacción es muy violenta, como en el caso de un ataque anafiláctico. ¿Cuáles son las causas de la aparición de las alergias alimentarias y existe una terapia para curarlas?

Las alergias e intolerancias alimentarias aparecen cuando se dan tres condiciones en el organismo: el síndrome del intestino permeable (o leaky gut en inglés), una deficiencia enzimática y un desequilibrio en el sistema inmunológico.

En un sistema digestivo en orden, los alimentos son digeridos gracias a las enzimas que segregan los diferentes órganos del sistema digestivo: glándulas salivares, estómago, páncreas, hígado e intestino. Las enzimas que segregan se encargan de digerir las proteínas, hidratos de carbono, grasas, etc. En el caso de que alguno de estos órganos no funcione correctamente puede ser que algún alimento no sea posible digerir completamente. Es el caso, por ejemplo, de la proteína de la leche, la caseína, la cual por su composición química es difícil de digerir. Si existe alguna debilidad en el sistema enzimático, por ejemplo, la pepsina del jugo gástrico no es segregada en suficiente cantidad o calidad, la caseína no se digiere completamente, y llega al intestino parcialmente digerida. Así, en lugar de encontrarse aminoácidos, habrán pequeñas cadenas de proteínas, o péptidos.

El caso del gluten es similar. La composición de la proteína del trigo la hace difícilmente digerible y hay una pequeña debilidad en la proteasa segregada por el intestino entonces el gluten queda sin ser digerido completamente.

Y para colmar el vaso, la leche contiene también la lactosa y el trigo almidón, los cuales presentan también dificultades para ser digeridos en el caso de que las enzimas lactasa y amilasa del intestino sean deficientes. Así pues, no es de extrañar que el gluten y la leche sean los productos más alergénicos.




Los péptidos de la caseína y el gluten no causarían un problema mayor si no se diera al mismo tiempo también una hiperpermeabilidad del intestino.
En un intestino en buena salud, los alimentos son absorbidos gracias a los enterocitos o células intestinales y solamente los alimentos completamente digeridos en substancias elementales (aminoácidos, monosacáridos, ácidos grasos, etc) van a llegar al torrente sanguíneo para alimentar el cuerpo.
Debido a diferentes circunstancias, como puede ser el estrés, substancias tóxicas, medicamentos, una flora intestinal desequilibrada, el gluten, etc., el intestino no se encuentra perfectamente sellado, sino que el colágeno que une los enterocitos está dañado. De esta forma, aparecen pequeños agujeros entre enterocitos, a través de los cuales pueden pasar substancias como bacterias, tóxicos y alimentos parcialmente digeridos.
Los péptidos del gluten estimulan la producción de la zonulina, una substancia que controla la permeabilidad intestinal. Pero no solamente el gluten causa el síndrome del intestino “agujereado”, además, el aumento de zonulina aumenta también la permeabilidad de la barrera hemato-encefálica, dejando pasar substancias indeseables al cerebro, como los péptidos opides y provocando enfermedades neurológicas. En este artículo se explica con detalle este fenómeno.

Esta hiperpermeabilidad del intestino debilita el sistema inmunitario, al dejar pasar a través bacterias, o tóxicos y toxinas, con lo cual el hígado se encontrará sobrecargado para poder eliminarlos y puede dar lugar a diferentes enfermedades según si el órgano atacado es el propio hígado o si estas substancias consiguen llegar a otras partes del cuerpo. Y también pueden pasar a través de la pared intestinal por los agujeritos de las uniones entre las células del intestino los alimentos parcialmente digeridos resultantes de un fallo del sistema enzimático.

En este momento, el sistema inmunitario declara un ataque para limpiar estos péptidos o trocitos de proteínas extrangeras al cuerpo.

El sistema inmunológico tiene diferentes mecanismos para el ataque, que pueden clasificarse como Th1 y Th2. El primer sistema es el de mediación celular, que dispone de “soldados” como ciertos glóbulos blancos, los monocitos o “pacman” que protege las células de la invasión de virus o ciertos tumores, y de los anticuerpos IgA de las mucosas que protege todos los órganos en contacto con el exterior (piel, intestino, tráquea, vagina, etc).
El segundo sistema es el humoral, encargados de la protección de los líquidos del cuerpo (sangre y linfa principalmente), y se basa en la producción de anticuerpos IgE, responsables de las alergias, y el IgG, responsables de las intolerancias o hipersensibilidades de acción retardada.

Estos dos sistemas, Th1 y Th2, deben encontrarse en equilibrio, pero en las personas alérgicas es el sistema Th2 el que predomina, debido a un fallo en el sistema Th1. El primer sistema es deficiente cuando hay una flora intestinal desequilibrada o disbiótica: los lactobacilos son deficientes y las bacterias indeseables se encuentran en exceso.
También otras circunstancias hacen desequilibrar estos dos sistemas, como las vacunas, las cuales se basan en la sobre-estimulación de los anticuerpos producidos por los linfocitos (IgA e IgG) para combatir las enfermedades.

Así pues, cuando las proteínas extrangeras procedentes de alimentos parcialmente digeridos se encuentran en la sangre, un sistema inmunitario desequilibrado declara una reacción de tipo humoral, con la producción de anticuerpos IgA, y por lo tanto, alergia, o IgG, y como consecuencia, intolerancias.

Entonces, ¿cómo curar las alergias e intolerancias? Pues reparando estas tres condiciones: la hiperpermeabilidad intestinal, el sistema enzimático y el desequilibrio inmunológico.

Para ello existe una dieta que repara estas tres condiciones: el régimen GAPS. Las siglas GAPS proceden del inglés “Gut and Psychology Syndrome”, y se basa en la relación que existe entre el cerebro y el intestino. Fue creado por la Dra. Natasha Campbell, neuróloga y nutricionista, para sanar las personas con una enfermedad psicológica o neurológica grave, gracias a un tratamiento nutricional que repara el intestino. Pero la Dra. Campbell se dio cuenta de que este régimen recuperaba también numerosas otras enfermedades, como las alergias, enfermedades auto-inmunes y crónicas., de forma que ahora GAPS también se refiere al “Gut and Physiology Syndrome”. Para conocer más sobre este régimen encontrarán más información en esta página, así como en el website de la Dra. Campbell, donde encontrarán también un artículo dedicado a un caso real de curación de una persona con alergias alimentarias.
Para conocer el estado de la flora intestinal, la permeabilidad intestinal o las hipersensibilidades alimentarias retardadas existen análisis a este propósito, de forma que se puede dilucidar si se trata de un síndrome GAPS.


Bibliografía:

Dr. Georges Mouton, “Ecosystème intestinal & Santé optimale”, Collection Résurgence

Dr Natasha Campbell-McBride, “El síndrome del intestino y la psicología. GAPS. Tratamiento natural.”

Comentarios
Tu email no se mostrará en ninguna parte
Control Antispam


Últimas noticias