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Los alimentos más adecuados para el tiempo frío

Sunday 19 November 2017


Cuando hace frío nos apetecen platos calientes: sopas, potages, cocidos, guisos, legumbres, castañas en España; o fondue, raclette y croûte en los pueblos alpinos de Suiza, por ejemplo. Pero, ¿son éstos los mejores platos para afrontar el invierno?



 

Las tradiciones son muy sabias, y los platos tradicionales se suelen adecuar a las condiciones climáticas de cada país. Pero a veces, son otras circunstancias las que determinan la comida tradicional, como la escasez de comida en invierno. Este es el caso del origen del rösti, fondue y raclette . Estos platos se diseñaron para poder aprovechar las sobras de pan seco y de queso, fundiéndolo y reblandeciéndolo con vino. De hecho, se trataba de una comida habitual en la clase más modesta, ¡y que actualmente se ha convertido en un lujo!

El alcohol que contiene la fondue y la croûte produce un efecto de calentamiento corporal.  Y en general, los platos calientes producen una sensación de calor interno inmediata muy reconfortante. Pero esta sensación dura poco tiempo. Pasadas unas horas, el efecto de calentamiento o enfriamiento corporal no dependerá de la temperatura inicial de la comida, sino del tipo de alimento.

En general, los alimentos que contienen una gran cantidad de proteína, como son las carnes, el pescado, los huevos y los productos lácteos (sobretodo el queso), producen una estimulación de la circulación sanguínea para poder eliminar del cuerpo los residuos metabólicos de su digestión, como por ejemplo el ácido úrico y la urea. Lo mismo sucede con el alcohol para eliminar el etanol y el acetaldehído. (1) Esta activación del riego sanguíneo produce una sensación de calentamiento del organismo.

Cuando empieza la digestión de los alimentos, siempre se siente una sensación de estupor, que puede ser más o menos acusada según las personas y según los alimentos ingeridos. Es por ello que en España se solía hacer la siesta después del almuerzo. Esto es debido a que la sangre y la energía del organismo se concentra en el aparato digestivo, disminuyendo el riego sanguíneo en el cerebro y los músculos. Por lo tanto, la sensación durante la digestión es de más frío. Así que durante el invierno, para evitar un poco el frío, es mejor hacer la comida más abundante al volver a casa y cenar prontito.

Los alimentos ricos en hidratos de carbono complejos, como los cereales y las legumbres, tienen fama de suministrar energía lentamente. Pero muchos estudios muestran que el efecto a largo plazo, una vez se han digerido y absorbido, es de entorpecer la circulación sanguínea, debido a un fenómeno llamado glicación (o caramelización) de las proteínas sanguíneas (2). Por lo tanto, los alimentos ricos en hidratos de carbono, no son adecuados para el invierno. A pesar de que los platos de legumbres, castañas y rösti sean muy apreciados en invierno, no ayudan a calentarnos sino todo lo contrario.

Las frutas y verduras dan una primera sensación de frío, pero a largo plazo son neutras en cuanto a su reacción en el cuerpo; ni estimulan ni ralentizan la circulación sanguínea. Son los alimentos ideales para nuestra salud. Una sopa de verduras o un potaje pueden ser uno de los mejores platos para el invierno, ya que nos reconfortan en el momento que los tomamos, y además, ejercen un buen efecto para la salud a largo plazo. En cuanto a la fruta, aunque lo ideal es tomarla cruda en su forma natural, también se pueden hacer algunos platos calientes: manzana al horno, compota, pudín de frutas, cazuela de frutas, sopa de frutas, etc.

Por lo tanto, es cierto que la mayoría de platos típicos de invierno, tanto los españoles como suizos, ayudan a calentarse en invierno. Pero este hecho no va acompañado por una mejora en la salud en general.

Debemos tener en cuenta que el hombre está diseñado para vivir en zonas templadas o cálidas, como el Mediterráneo (1). El frío extremo no nos hace ningún bien… y querer arreglar este problema tomando alimentos que no son los más apropiados para nuestro organismo no es la mejor solución. Si no vivimos en un país de clima templado tenemos dos opciones: continuamos con nuestra dieta mediterránea, rica en frutas y verduras, y sufrimos el frío en invierno; o bien, tomamos los platos típicos de los países fríos y perjudicamos nuestra salud. La mejor alternativa es tomar platos calientes o templados a base de frutas y verduras, reconfortantes cuando se toman y saludables a largo plazo.

Referencias:

(1) “The Life Science Health System”, T.C.Fry
(2) “Grain Brain”, David Perlmutter

 

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